¿Hay algún otro idioma en el mundo que nos acerque más a lo Divino que la música?

Inquietante, escurridiza, seductora en su llamado… exigente, justa, confianza en que si respondemos, estaremos satisfechos. Belleza, gracia y verdad… romance y matiz… amor y desesperación.

Y cuando el compositor, el instrumentista y el público se entregan juntos, respirando en la vida misma, un momento sin trabas de pura presencia… entonces sí… nace la INSPIRACIÓN, se experimenta la trascendencia.

Entonces, ¿dónde encuentra el compositor su inspiración? ¿Las estrellas? ¿Su entorno? ¿El personaje que inventan y las historias que se cuentan sobre ellos?

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