PROGRAMA MAIPO GRAND CRU EXPERIENCE → Comprar aquí ·

Valle del maipo

Los orígenes de una tierra con historia

Los primeros registros de Pirque se remontan al período precolombino, cuando los Picunches habitaban este valle. Tras la llegada de los españoles en el siglo XVI, las tierras se dividieron entre Don Alonso de Córdova y Don Rodrigo de Quiroga, iniciando una larga historia de traspasos que definiría la identidad agrícola del sector. En el siglo XIX, Don Ramón Subercaseaux Mercado, destacado empresario minero, adquirió gran parte de la hacienda y construyó el Canal de Pirque, obra clave para conducir las aguas del Río Maipo y transformar la zona en un valle próspero. A su muerte, la propiedad se dividió entre sus herederos. Una de las hijuelas, Las Majadas, quedó en manos de su hijo menor, Francisco Subercaseaux Vicuña, quien soñaba con crear un lugar que uniera la belleza del valle con el refinamiento europeo.

The Cappa

palacio las majadas
La Reconstrucción

infraestructura

La construcción del Palacio y su parque centenario

En 1905, los hijos de Francisco quisieron sorprenderlo y encargaron al arquitecto Alberto Cruz Montt, uno de los más reconocidos de la época, la construcción de un Palacio de estilo francés. 

El diseño paisajístico fue obra de Guillermo Renner, quien planificó un parque de 8,5 hectáreas combinando especies nativas y exóticas, jardines simétricos, esculturas y fuentes. El resultado fue una imponente residencia, inaugurada en 1907, donde la elegancia del Viejo Mundo se mezclaba con la calidez del campo chileno.

Años más tarde, tras la crisis del salitre que atravesaba Chile, la familia Subercaseaux debió vender varias de sus propiedades, aunque Las Majadas permaneció como uno de los legados más significativos del linaje.

vida en el palacio

La época de la familia Nieto Varas

En 1928, la propiedad fue adquirida por Don Julio Nieto, un reconocido agricultor del Valle de Aconcagua. Su hijo, José Julio Nieto Espínola, heredó el fundo y, junto a su esposa Elvira Varas Montt, transformó el palacio en su hogar familiar.

Durante las décadas de 1940 y 1950, Las Majadas se convirtió en un centro de vida social y cultural: allí se celebraron recepciones, eventos diplomáticos y misiones religiosas que congregaban a cientos de personas cada verano.

Tras el fallecimiento de José Julio Nieto en 1972, la propiedad pasó a sus hijos, quienes mantuvieron viva la tradición familiar abriendo el parque a la comunidad. En aquellos años se realizaron los recordados conciertos de la Fundación Rosita Renard, además de diversas actividades culturales que consolidaron el vínculo de Las Majadas con la vida artística del país.

evolución

Una nueva visión para el siglo XXI

En 2006, el empresario argentino Wenceslao Casares descubrió la propiedad y quedó cautivado por la belleza del parque y la historia del Palacio. Su visión fue conservar la arquitectura y el entorno, pero a su vez darle un nuevo propósito.

Años más tarde, se asoció con el empresario chileno Pablo Bosch e impulsaron un ambicioso proyecto de restauración. Su objetivo: transformar Las Majadas en un lugar de encuentros, donde personas, ideas y culturas pudieran conectarse y construir vínculos basados en la confianza y la colaboración.

En 2016, tras un proceso de restauración patrimonial y de construcción de nuevas instalaciones, nació Hotel Las Majadas, un espacio que combina patrimonio, descanso y naturaleza.

misión

Un destino donde el pasado y el presente dialogan

Hoy, Las Majadas está conformado por el Palacio, Hotel, Restaurant Sequoia, Wine Bar, piscina, taberna, Kura Spa y un Parque Centenario que invita a recorrer sus senderos y respirar aire puro.

Cada rincón conserva la memoria de quienes lo habitaron, pero al mismo tiempo, propone nuevas experiencias: desde catas de vino, conciertos, hasta encuentros corporativos, celebraciones, matrimonios y escapadas de descanso.

Más que un hotel, Las Majadas es un punto de encuentro entre historia y futuro. Un espacio donde la tradición del Valle del Maipo, la cultura del vino y la hospitalidad se unen para ofrecer experiencias que trascienden el tiempo.