De visita en Chile, Alfredo Zamudio, director Ejecutivo del Centro Nansen para la Paz y el Diálogo de Noruega, comparte con nosotros una adaptación de la reflexión del escritor y profesor noruego Inge Eidsvåg, de Nansen Academy, sobre el diálogo.

  1. Incluye a los participantes en la planificación.

    El diálogo es un proyecto común y no tolera agendas ocultas. Todos los que van participar deben ser incluidos y decidir sobre los objetivos, temas, formas de trabajo y plazos. Así se crea seguridad y un sentido de propiedad en el proyecto. Los intentos de manipular estos procesos corroen la confianza y destruyen el diálogo. La sinceridad y la transparencia deben estar presentes desde el primer día.

  2. El diálogo para conocerse.

    No hay que comenzar el diálogo con las diferencias y los argumentos, sino con las personas en sí, con compañerismo, las historias de vida, esas pequeñas historias que cada uno trae consigo, porque somos mucho más que nuestras opiniones y diferencias.

  3. Busca la equidad

    El buen diálogo no significa que los participantes sean iguales, pero sí que exista la equidad. Hay que dejar de lado los títulos y dedicar la misma cantidad de tiempo para hablar para todos y el respeto debe ser igual para todos.

  4. Empieza por los temas más fáciles

    Trepa la pirca por el lugar más bajo, porque así aprendemos que es posible cruzar, incluso cuando los obstáculos sean más difíciles. La confianza es la escalera que usamos para cruzar estas dificultades.

  5. Escucha activamente

    Cada diálogo requiere de voluntad y capacidad para escuchar. Si nadie escucha, todo lo que se dice, es en vano. Ser ignorado siempre se siente humillante y doloroso. El diálogo necesita de la escucha activa para comprender al otro.

  6. Haz buenas preguntas

    Aquel que cree saberlo todo, no tiene nada para preguntar. Alguien que escucha activamente no guarda silencio, sino que hace preguntas. Buenas preguntas nos dan la ruta para encontrar algo que no sabemos, pero que queremos y necesitamos saber. Las buenas preguntas son abiertas y no se contestan fácilmente con un sí o un no. Las buenas preguntas tienen un qué, cómo, cuándo, porqué e interpretar de la mejor manera posible las respuestas que nos dan.

  7. No obligues a nadie a pensar como tú

    La intención del diálogo no es obligar o persuadir al otro para que cambie de opinión; esa es la función de la propaganda. Los valores que son presionados de parte de grupos externos, suelen tener el efecto contrario. El diálogo no utiliza otras herramientas de presión, excepto aquellas que existen en la esencia misma del diálogo.

  8. No acuses al otro de puntos de vista que no tiene

    Nadie debe hablar sino por uno mismo y todos deben tener tiempo y acceso a explicar y argumentar sus propios puntos de vista. Nadie tiene por qué defenderse de las definiciones de otros. Nadie debe estar obligado a defender puntos de vista que uno no tiene y que otros dicen que uno defiende o representa.

  9. Compara ideales y prácticas

    Solemos comparar el brillo de nuestros ideales con los fracasos de los otros, pero olvidamos que cuando somos el denominador de la ecuación, ésta siempre va a funcionar a nuestro favor. Para tener una imagen más real de nuestras acciones y valores, debemos comparar en forma sincera nuestros propios ideales con los de ellos, así como nuestras propias prácticas, nuestros propios crímenes, etc.

  10. No aceptes sin mente crítica los argumentos del otro

    Yo me esfuerzo para tratar de entender la forma de pensar de otras personas, no para asumirlas sin pensamiento crítico, pero para tener un concepto más verídico de la realidad. La tolerancia significa que debemos aguantar, pero no necesariamente aceptar lo que dicen los otros. Para tomar a los otros en forma seria, hay que desafiar abiertamente lo que no entendemos o lo que no podemos aceptar. Ser claro es un fundamento para crear seguridad.

  11. Sé sincero y abierto, pero pon tus límites

    La sinceridad no es lo mismo que ser hablador. No hablamos de todas las cosas con cualquier persona. Algunas cosas de la vida las mantenemos privadas, lejos de la intromisión de otros. Lo privado puede seguir siendo privado. Hay que tener respeto por lo intocable en la vida de otros.

  12. Acepta y da espacio para expresar sentimientos

    Llegamos al diálogo como seres enteros, con ideas y sentimientos. Aunque el espacio del diálogo no es una sala de terapia, debe dar espacio para expresar alegría, frustración, risa, enojo y llanto.

  13. El diálogo siempre puede continuar

    Cuándo el diálogo se detiene, casi siempre estamos dispuestos a continuar en otra oportunidad. Si así sucede, podemos dialogar sobre otros temas, otras personas se pueden incluir y tal vez los parámetros tal vez también cambian. El diálogo se trata de comprensión mutua y no es fácil decir que hemos comprendido todo. Aún después del mejor de los diálogos habrán cosas que están por fuera de nuestra comprensión, y entonces tenemos que decirnos: sigamos el diálogo.

– Adaptado del texto original de Inge Eidsvåg, Nansen Academy, Lillehammer.
– Foto: Kai Nygård. Escuela de Verano para el Diálogo, Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, en colaboración con la Universidad de Oslo, Noruega.