Por Leonardo Muñoz

Director ThinkX Chile

La creatividad, como cualquier habilidad humana, está presente en todos nosotros. Que se manifieste concretamente es, sin embargo, otro asunto. Hay muchas razones en el contexto en que vivimos que hacen que el resultado potencial de la creatividad (nuevas ideas, productos, servicios, procesos, mercados, o simplemente una vida más feliz y plena) nunca lleguen a ver la luz. Una de las razones más cruciales es la confianza (o la ausencia de ella).

En nuestro trabajo de consultoría en organizaciones nos encontramos con algunos contextos en los cuales la carencia de confianza hace que la creatividad de las personas se entierre profundamente. Podríamos destacar tres, que denominaremos “El Campo de Batalla”, “El Cuidado Paternal” y la “Carrera Perpetua”

El primero, y a veces el más temido, es el Campo de Batalla organizacional. Ese lugar que todos tememos, en el que la competencia interna, las pugnas, las desacreditaciones y rumores impiden que las relaciones puedan darse naturalmente. Impera la desconfianza en los demás, y los recursos de cada uno se invierten más en cuidarse las espaldas que en crear algo nuevo. Nada florece en este campo.

El segundo, que por su apariencia benéfica pasa inadvertido, es el entorno del Cuidado Paternal. En este lugar viven Gerentes, muy bien intencionados, por cierto, que quieren evitar a sus colaboradores el sufrimiento y la carga de la innovación. Y son ellos los que innovan, los únicos que proponen ideas, los que tiran el carro. Y aun cuando a veces invitan a los demás a aportar, en la práctica el juego se llama “adivinen qué está pensando el jefe”. Y se produce el pensamiento grupal, que en la práctica replica patrones, y no aprovecha el potencial creativo de nadie. O de nadie más que del padre, que no confía en las capacidades de volar de sus hijos.

El tercero es la Carrera Perpetua. Claro, todos hemos escuchado de casos paradigmáticos en los que, justo al final del plazo previsto, se produce la idea genial que resuelve el problema (o desactiva la bomba, o salva a la princesa). Pero estos casos son famosos justamente porque son la excepción a la regla. En los grandes números, el desempeño creativo se produce cuando las ideas tienen tiempo de incubarse, de crecer. Y si siempre estamos corriendo, no tenemos tiempo de interactuar entre nosotros, de tener suficientes vínculos, conexiones, iteraciones para que las ideas fructifiquen. Claro, en las carreras es posible confiar en quienes nos acompañan, pero esa confianza es tan superficial, tan efímera que nunca llega a ser plena, los jugadores no llegan a conocerse, a confiar verdaderamente, ni, por lo tanto, a explotar su verdadero potencial.

La confianza y la creatividad, como vemos, están relacionadas simbióticamente. En nuestro taller “Cómo gestionar el cambio hacia entornos de mayor confianza”, que es parte del Ciclo de Talleres de Confianza podemos explorar las maneras para construir y reconstruir confianzas sostenibles en nuestras organizaciones. Y como complemento a ello, en Mindcamp Chile exploraremos el fenómeno de la creatividad desde puntos de vista muy diversos. Ambas puertas conducen al mismo lugar, a la confianza creativa, y a través de ella, a la productividad, al mejor desempeño, a un mejor clima, y también a personas más felices, un país mejor y un planeta con un futuro brillante. ¿Qué más se puede pedir?