Por Verónica Campino

Co Fundadora y Directora Ejecutiva Fundación ChileMujeres

Fuente: La Tercera

Este fin de semana tuve el privilegio de ser invitada a participar en Des.Conecta, encuentro que se realiza en Las Majadas de Pirque y que busca ser espacio para la construcción de capital social en Chile y Latinoamérica. Muchos de ustedes de preguntarán cuál es el significado de capital social. La definición según la CEPAL es la siguiente: “se entiende como un conjunto de relaciones sociales basadas en la confianza y los comportamientos de cooperación y reciprocidad articulado entre redes interpersonales”.

Somos muchas las personas que estamos tratando agregar un granito de arena para construir el Chile del futuro: un Chile abierto, justo, equitativo, representativo y de oportunidades. Sin embargo, muchas veces cada uno trabaja desde su trinchera desconociendo la escalabilidad colectiva de nuestras causas.

Es aquí donde el encuentro en Las Majadas se vuelve tremendamente visionario e inspirador, pues permite conocerlos y respetarlos. Permite escuchar, debatir, comenzar a confiar y a entender que somos muchos y que juntos somos más. En Las Majadas se aprende que el mirarse a los ojos es una herramienta muy eficiencia para entablar confianzas. Una vez establecida la confianza, el trabajo colaborativo se vuelve muchísimo más productivo. Como decía Ludwig, el secreto para vivir en paz con todos consiste en el arte de comprender a todos según su individualidad.

En una sociedad cambiante como en la que vivimos hoy, las organizaciones deben ser innovadoras e inclusivas. Innovadoras pues si no se adaptan cualquier día su competencia les cambiara su modelo de gestión y morirán. Inclusivas pues solo las empresas que comprenden la sociedad en las que están insertas – y son capaces de replicarlas en su organización – serán capaces de sobrevivir en el mediano plazo.

Una de las grandes lecciones aprendidas durante Las Majadas – gracias a conversaciones con personas inspiradoras –  es que para innovar e incluir se requiere de un contexto de confianza y de comunicación. Una organización sólo podrá ser innovadora si cuenta con trabajadores que confían en sus jefes, con trabajadores que son capaces de comunicar sus preocupaciones y sus sugerencias, con trabajadores responsables. Para poder ser innovador necesariamente hay que aprender a perder el miedo a los errores, a despenalizar el condoro.

La verdadera confianza es algo difícil de lograr, pues significa vencer los miedos, estos fantasmas que entran en nuestra cabeza y que nos impiden avanzar; requiere de establecer una comunicación sincera y efectiva entre el trabajador y su jefe. Todo esto que es tan simple de escribir, es tremendamente difícil de llevar a la realidad; requiere de un tremendo, constante y perseverante esfuerzo de sus lideres. Paradójicamente, lo mismo sucede en una sociedad.

La experiencia de encuentro en Las Majadas – en un entorno histórico y de una belleza única – alimenta la pasión y la convicción de muchos que soñamos con dejar una mejor sociedad a nuestros hijos. Compartir y debatir diferentes posturas (estando dispuestos a estar equivocados) y escuchar diferentes testimonios, nos permite muchas veces desaprender para reaprender: condición necesaria e imprescindible en un mundo tan cambiante. Ojalá estos encuentros logren demostrar que tenemos la capacidad de poner al sector público, privado y la sociedad civil en pos de hacer un mejor país. Ahí radica nuestro mayor desafío social.