En los últimos años nos hemos llenado de terapias, centros de terapias, creaciones y canalizaciones de los más variados tipos. Hemos llegado a estar en un mercado saturado de reikistas, flores de Bach, cursos de crecimiento personal y sanación. Pero poco ha habido de Oneness (o Ser Uno), autosanación, AutoMaestría, No Dualidad (Advaita) y de herramientas que permitan realmente anclar la espiritualidad en la vida cotidiana de las personas.

Es muy fácil meditar y “ser compasivo” cuando estamos en un grupo, en un retiro o en la naturaleza, conectados con la energía amorosa que nace del corazón y que nos permite sostener el sueño de un mundo mejor. Pero cuando salimos de ahí, llegamos a la oficina, a la casa o salimos a las calles saturadas de bocinazos, es cuando olvidamos todo lo que aprendimos en los cursos de desarrollo personal.

Hemos entregado el poder a nuestros terapeutas, a videntes, a canalizadores, a vidas pasadas, a traumas, a tarotistas y cuanta cosa sale, y nos hemos olvidado de nosotros mismos, de nuestro poder personal y de la importancia de anclarlo en el aquí y en el ahora, como bien enseña Eckhart Tolle, Mooji, Sergi Torres, Jeff Foster y tantos otros exponentes de la no dualidad.

Un sinnúmero de personas en busca de paz y bienestar en sus vidas, hemos sido arrastradas por el famoso “new age”, que ha sido la puerta de entradas para muchos buscadores del sentido, de respuestas y de sabiduría. Podemos agradecerle a esta corriente por esa invitación que estaba más bien oculta y sesgada hace 20 años.

Pero si hay algo que el new age difícilmente ha sabido hacer, es trascender la dualidad desde un pensamiento occidental. Hasta ahora, para volver al Uno estábamos haciéndolo desde una conciencia oriental que no nos entra a la conciencia a los occidentales y que nos llevó a caer en el juicio, en las trampas del ego y en competencias que no suceden ni en los sectores más comerciales de la sociedad. En el anhelo de ser “seres de luz”, dejamos de ver nuestras sombras, dejamos de integrarlas y de trascenderlas, nos vestimos de trajes y apariencias de “Grandes Maestros” y comenzamos a mirar en menos a los que no estaban “despiertos”. Nos desconectamos. Todos lo hacemos. No hay nada de malo en ello, es parte del camino.

Pero en este momento de la evolución planetaria donde el cambio es inminente, no en 100 años, sino que en máximo una generación, nos vemos invitados a recordar lo único que importa. Nos vemos invitados a recuperar las antiguas enseñanzas (otrora privilegio de selectos grupos) y hacer un software upgrade del “old age”, dejando ir el “new age” que nos invitó a ser masa crítica de buscadores de la Felicidad, y que –una vez finalizada su tarea– comienza a despedirse para dar paso al anclaje de nuevas visiones y energía: a permitirnos que el llamado a Ser Uno con Dios y con Todo, sea real y cotidiano, que podamos trascender nuestros juicios y agradecer a los catalizadores de nuestras rabias y tristezas colectivas, y mirarlos con verdadera compasión, dejar de juzgarlos, vernos reflejados en ellos.

Es decir, hacer el ejercicio que nos enseña Neale Donald Walsch –autor bestseller que nos visitará en agosto en Las Majadas de Pirque– que consiste en salir a la calle y por un día mirar a cada persona y a cada situación que se presente frente a nuestros ojos y decir “yo también soy eso”, continuar caminando y haciendo este ejercicio por todo un día con todo lo que se nos presente. Esto nos permitirá tener grandes comprensiones de nuestra esencia, de quiénes somos y para qué estamos aquí. Neale trae una nueva conexión con el Ser Superior, con el Todo, pero más alineado con los tiempos actuales, más integrable, para nuestro tipo de existencia y vida occidental.

Andrea Buron
Directora Arawa Terapias Integrales.